Buena
parte de los de la entrada anterior y algunos otros temas de los 60 y los 70,
así como el de hoy, los escuchaba de niña en casa de mis padres. Creo que nunca
los había nombrado explícitamente aunque evidentemente me he referido a ellos.
Si no te gustaba la música que ponía mi padre, ya podías irte de casa. Como él
no solo lo permitía sino que además invitaba a hacerlo, yo de vez en cuando me
iba y otras veces me quedaba. Por una vez y sin que sirva de precedente diré
que él, entre otras cosas, diseñó y montó el sistema de sonido del pabellón cubano
en la Expo 70 celebrada en Osaka, Japón. Eso y su viaje a Brasil cuando yo era
más pequeña, en la época en que me empeñé activamente en ser pirata, lo que me
costó una clavícula rota (¿se comprende ahora lo de “filibustera”?), creo que me marcaron bastante.
En el
verano del 70 no tuve mejor cosa que hacer que coger sus libros y cassettes y entretenerme
en estudiar el curso de japonés-inglés e inglés-japonés con el que él había aprendido un poco, pero como yo tampoco
sabía inglés, estudiaba con un diccionario inglés-español. Si me aburría de los
idiomas intentaba leer música y tocar un armonio que él recogió en no sé dónde
y que a ratos arreglaba un poco. A veces me tocaba ir al trabajo de mi padre y
me ponía a clasificar resistencias, condensadores y otros componentes
electrónicos (así es que a los diez años ya me sabía el código de colores de
las resistencias). Me gané que mi padre me llevara como ayudante a las clases
de acústica y sonido que impartía a un grupo de estudiantes de último curso de
ingeniería, a quienes también dirigía los proyectos de fin de carrera. Yo era
la que pasaba las diapositivas, y también podía dormir en las clases o jugar
con los alumnos, con algún que otro regaño.
Después
de aquel verano, en Septiembre, mi madre me apuntó a clases de inglés con una
cuban-american (tendría que escucharme decirlo :)) de quien tengo unos
recuerdos fantásticos. Al ser la más pequeña y por todo lo que se chismeaba en
inglés, ni se imaginan la de cosas que aprendí ;). En alguna época, años antes
de eso, me tocó ir algunos días a las clases de Geografía de mi madre. Recuerdo
que tenía un libro que me encantaba: “La tierra y sus recursos” de Levi Marrero.
Algunas veces me tuvo que regañar y castigar por alborotar a sus alumnos y
ponerme a jugar a la pelota en un pasillo. Fue bibliotecaria muchos años y le
gustaba mucho dar charlas sobre arte, pintura, arquitectura, literatura. Tenía (o
tiene, no sé, hace años que no la veo) una memoria prodigiosa.
Pero
entre medias, lo mismo intentaba hacerle ropa a muñecas y muñecos, que una
batería con latas y que formaran un combo. A día de hoy sigo sin saber si uno
que decidí que era un muñeco era una muñeca según los fabricantes. Y si se me
rompía algo, antes de lograr pedirle al progenitor que me lo arreglara, ya este
me estaba señalando el cajón de las herramientas para que lo arreglara yo
misma (lo contrario a lo de la niña del anuncio “me lo arregla todo todo y todo”).
Ya
saben lo de “filibustera” y más cosas sobre mí. Ahora lo de “solo”. Viene de
donde mismo vendría que Lorena Rodríguez se hiciese llamar “loro”, o Galia
Torrevieja fuese “gato” o Sara Pontejos “sapo” o Valeria Castilla “vaca” o
Telma Taboada “teta” o Petra Domínguez “pedo” o Candela Castroviejo “caca”. ¿Suficiente?
Una cosita más: solo no se acentúa. Desde la publicación de la Ortografía de la
lengua española de 2010 es indiferente si se trata de un adverbio o de un
adjetivo.
Esta
entrada la he escrito de madrugada, después de llorar a moco tendido en medio
de bártulos a medio hacer y buscar algo que me gustaba mucho. Hacía más de
veinte años que no oía a Hubert Laws, no sabía ni cómo se llamaba el disco, ni
las canciones, solo recordaba la época y la música. Y me acabo de dar cuenta de
la coincidencia. Resulta que se llama “Crying Song”. Y ahora … se acabaron mis
historias por un tiempo, así es que sigamos con la música que tengo un asunto
pendiente con Blau :).
Hubert Laws, Crying Song,
1969
La
Jean [2:32]
Love
is Blue [3:26]
Crying
Song [2:15]
Listen
to the Band [3:24]
Una música muy relajante e inspiradora. Llorar a moco tendido a veces es positivo, espero que este sea uno de esos casos. Me voy sabiendo unas cuantas cosas más, así da gusto :)
ResponderEliminarMe alegra que te resulte relajante e inspiradora la música.
EliminarÚltimamente se me salen las lágrimas a menudo. Ayer se me juntaron varias cosas y de pronto salió todo a borbotones. Ahora medio sonrío pensando en cómo han sobrevivido el portátil y el ratón al aguacero de lágrimas.
Muchas gracias por tus palabras. El gusto es mío :).
¡Qué bonitos recuerdos...! ¿Quién no ha querido ser pirata alguna vez? :D ahora ya sabemos algunas cosillas más de ti (bien, algunas ya las sabía ;) ) Gracias por compartirlas!
ResponderEliminarSolo, cuando es tu nombre, no lo acentúo, pero me cuesta des-aprender que "solo" (adv) ya no lleva acento diacrítico.
¡Feliz viaje! espero que todo vaya bien! nos vemos en Bcn!!
Petons!
¡Tú debes saber de eso de las piratas ;)!
EliminarYo también he tenido mi lucha con los acentos y sigo. También se me han pegado algunas cosas no muy buenas encima de las mías propias. Lo de "solo" es que me hace gracia porque "soy adverbio y adjetivo" ;).
Muchas gracias a ti Hiro por todo. Nos vemos en Bcn!!
Petons! :)
ya se ve que has sido una niña inteligente y curiosa, y que conservas con cariño los recuerdos de la infancia, eso no te lo puede quitar nadie. Sobre canciones y lágrimas, ambas vienen bien para desahogarse, todxs lo necesitamos de vez en cuando, ahora toca salir adelante
ResponderEliminarbesos, y mucho ánimo
Es muy amable por tu parte decir que he sido una niña inteligente y curiosa. Creo que he sido, y parece que sigo siendo, un poco trasto y bastante llorona ;).
EliminarMuchas gracias por los ánimos y por estar aquí :).
Besos