Un día de noviembre, Leo Brouwer [3:35]
Paisaje cubano con lluvia, Leo Brouwer [8:03]
Sea
primera hora de la mañana o final de la tarde, andar por Carrer d'Astúries,
entre Fontana y Plaça de la Virreina, en el barrio de Gràcia de Barcelona,
alivia mi cansancio entre múltiples desplazamientos y traslados. No sé cuánto
tiempo pasearé por ese barrio, pero de vez en cuando (y por si acaso, porque
nunca se sabe), a primera hora de la mañana si voy con tiempo, o algún mediodía
soleado que no me apetece comer, aprovecho y deambulo. Poco a poco voy
descubriendo sus calles mientras se agitan mis emociones y cierto encanto me va
atrapando cada vez más. En los últimos días me han llamado la atención las melodías
de un guitarrista pelirrojo que se sienta en los escalones de la Parroquia de
Sant Joan Baptista, aumentando así, aún más si cabe, el hechizo que produce en
mí el ambiente de la Plaça de la Virreina, y con ello, los recuerdos que evoca.
¿O será el ansiado café ofrecido a diario por un graciense que tiene mucho que
contar? :)
Me has traigo viejos recuerdos a la mente. Nunca he visitado Barcelona, lo sé, está muy mal, y ganas no es que falten, pero... pues como tantos sitios a los que quiero ir y forman parte de un catálogo desplegable inmenso. Pero esas palabras me recuerdan a cuando deambulaba por el casco antiguo en Santiago de Compostela, en esas callejuelas abarrotadas de turistas y estudiantes de medio mundo que asimilaban ingredientes de un cóctel cultural y músicos callejeros de todo tipo, por no olvidar el clásico gaiteiro tocando al lado de la catedral... No sé el porque, pero me encantan ese tipo de lugares... sobre todo para perderse sin más. Un beso enorme! :)
ResponderEliminarBueno, se hace lo que se puede y no siempre es posible hacer realidad nuestros deseos especialmente cuando se trata de viajes. Estoy segura de que irás a Barcelona en cuanto puedas. Yo he ido varias veces desde 1995 por asuntos de trabajo y solo una vez, un día de mayo del 2013, por placer personal. Cada vez que voy a un sitio procuro aprovechar la oportunidad, aunque solo sea al hacer el trayecto habitual para ir a trabajar, como ahora. Y hay lugares en los que encuentro algo especial, que me hechizan. Así me pasó cuando un par de tardes-noches de la primavera del 95 visité Santiago de Compostela. La visita entonces fue breve no por trabajo sino porque estuve por varios sitios en apenas una semana. Espero (de esperar con esperanza :)) poderla visitar de nuevo y con más tiempo para perderme por sus calles cualquier día de estos.
ResponderEliminarMuchas gracias por estar aquí cada vez!!
Un abrazo