Tenía
o teníamos un sitio o sitios para la imaginación. Tenía o teníamos un rincón o
rincones para hacer realidad la imaginación. Había un rincón para los días de
lluvia. Había un rincón en el que materializábamos sueños. Había una esquina del
salón en la que “levantábamos edificaciones”, “construíamos habitáculos”, con los “tronquitos”. Así llamábamos
a unas pequeñas piezas de madera, restos de algunos juegos que heredamos de
unos primos que se fueron muy pequeños a otro país. Con unos
auriculares, un radio portátil, un ventilador y una banqueta imaginábamos que
pilotábamos un avión. Con un trozo de poliespuma
hicimos una balsa a la que llamamos “Domingo por si las moscas”, porque como
vela empleamos un pañuelo al que yo le había bordado la palabra “Domingo” y a
la balsa íbamos añadiéndole cosas por si acaso, “por si las moscas”. Creo que
estábamos muy inspirados o motivados por “Historia de la Navegación”, un cuadernillo con unas ilustraciones muy bonitas, uno de
los pocos libros de mi niñez que he podido conservar y espero poder seguir llevando consigo.
Barquito
de Papel, Joan Manuel Serrat
[2:59]
Caminos
de lluvia, El Rincón, Cuba, 2007, Cristina García Rodero
(fuente) (fuente).
Hay un sitio, El Rincón, al que cada año se acercan muchas personas para buscar ayuda
y para agradecerla. Gracias, muchas gracias a quienes me han ayudado.
La
última frase que está escrita desde hace tiempo en el borrador de
las entradas del blog dice:
Tengo un “Solaris” en mi
cabeza, en donde encuentro “El sitio de mi recreo”
Si no
hubiera sido por la música de los créditos no me habría podido levantar de la
butaca el último día que fui al cine. Así es que
voy a poner algo, no sé, para que se “des-engurruñe” el corazón, el mío. Esa palabra, “des-engurruñe”,
ha salido así, de pronto. Hacía tiempo, mucho tiempo, que no la recordaba … como
he viajado a mi niñez ... y a mi juventud… ahora pienso en un ciclo que se completa, un círculo,
una vuelta al comienzo, imágenes de “2001: Una Odisea del Espacio”,
en la historia de “El Alquimista” … mejor
sería una espiral … llegar y pasar, aparentemente, por el mismo punto, pero a otro
nivel, con el conocimiento resultante de las experiencias vividas y acumuladas
y seguir … la espiral del desarrollo que nos contaban en filosofía
… o ¿lo he mezclado todo y todo lo recuerdo mal?
Con el
espíritu del final de “Shakespeare in Love”.
<3 :)
supongo que ese rincón siempre queda ahí, en alguna parte profunda de nuestros recuerdos, esperando el paso del tiempo para emerger
ResponderEliminarbesos,
Es bonito eso que dices, sí, yo también creo que eso ocurre
EliminarBesos
Tu post me ha hecho recordar "mi rincón" propio, cuando jugaba con mis hermanas a construir barcos y castillos en el comedor de casa, en como nos ensimismábamos con los juegos de nuestra imaginación. ¡Cómo me gustaría volver a vivir y jugar con la intensidad de la niñez!
ResponderEliminarBonito post Solo! me encanta la imagen del espiral como metáfora del devenir vital.
Petons!
Pd: me encanta la foto!
¡Qué bonitos esos recuerdos de tu niñez! Muchas gracias :).
EliminarA mí también me gusta la espiral. Me la encontré al estudiar filosofía, lo que me tocó varias veces, en ruso y en español.
Mira que no soy muy "patriótica", pero esa foto me impresionó mucho desde que la vi en una exposición de PHE12 en la Casa de América (http://www.casamerica.es/exposiciones/la-tierra-mas-hermosa-cuba). Hay algo de tus líneas infinitas :). En general me gustan mucho las fotos que hace Cristina García Rodero. Si los dolores me lo permiten, me acercaré a ver una exposición de ella sobre Georgia.
Petons!