Hace unas semanas, quizás un par de meses, mi hermana me llamó un día para decirme que estaba pasando en ese momento frente a lo que quedaba (las ruinas) de un cine al cual yo solía llevarla cuando éramos pequeñas. Entre ella y yo hay ocho años de diferencia y cuando yo tenía diecinueve me fui a otro país, así es que si ella lo recuerda, supongo que ella tendría entre cinco y once años. Quizás ella sentía en ese momento que me llamó algo parecido a lo que yo he sentido hace unos minutos cuando me he enterado de que el Cine Renoir de Cuatro Caminos ha cerrado definitivamente.
He sentido que he perdido algo muy cercano, que (unos malos muy malos de esta película tan personal que es la vida) lo están destrozando todo (en su propio beneficio). Casi he llorado mientras miraba las fotos en un periódico y me he puesto a escribir esto. Hacía justo un rato estaba pensando en ir al Renoir Cuatro Caminos a ver en versión original “Gravity” cuando la estrenaran en pocos días, y pensaba que allí sería en donde vería “La vida de Adele” a finales de este mes. Y allí era a donde a cada rato pensaba que iría a ver alguna película pero no lo hacía, a pesar de las ofertas para los socios y de los precios del día del espectador, porque llevo tres años y medio en el paro. Las pocas veces que me he permitido ir al cine, cual gran acontecimiento (casi siempre pensando en un documental de los sesenta, “Por primera vez”, sobre la primera vez que los habitantes de un pueblito de la sierra de una isla larga vieron una película), han sido casi todas al Renoir Cuatro Caminos (por ej. “Habitación en Roma” y “Cisne Negro”) y alguna vez al Verdi de Bravo Murillo (donde vi “How much do your building weigh, Mr. Foster?”) o al Pequeño Cine Estudio (ahí vi “Dancing Dreams”). A menudo, los viernes repasaba los estrenos pensando en si podría ir el lunes al Renoir Cuatro Caminos o a alguna función más económica del Verdi de Bravo Murillo. Al Renoir Cuatro Caminos solía (ya escribo en pasado) ir caminando, 40-45 minutos desde casa a la ida, y casi siempre regresaba andando (otros 40-45 minutos), pocas veces en transporte público (en eso también ahorro). Esos han sido “mis cines de barrio”, más mentales que reales, todos estos años. Guardaré unos tickets que tengo por ahí. Supongo que, como son pequeños, podré llevarlos de recuerdo a donde vaya.
Hace unos días estaba pensando en el libro “La Doctrina del Shock” de Naomi Klein, que estoy por leérmelo desde antes de que ella lo presentara en Madrid (creo que aún guardo un recorte de periódico). Y me preguntaba, una vez más, hasta qué punto lo que ella refiere en el libro es aplicable a lo que estamos viviendo ahora. Aprovecho, además, y dejo constancia aquí de algo que he contado a algunas personas. A finales de octubre o principios de noviembre de 2007 una persona que residía en otro país estuvo contándome por teléfono sobre el problema de las hipotecas basura y lo que podría pasar. En ese momento yo estaba con lo de comprar un nuevo estudio tras haber vendido el mío en una isla, forzada por el traslado al no encontrar empleo en un sitio y haberlo encontrado en otro. Sería finales de noviembre o principios de diciembre cuando le comenté a (hoy ex-) colegas que este país entraría en una gran crisis, que de hecho ya estaba entrando. Y me respondieron con enfado que eso no era cierto, que la crisis sería en otro país y una persona llegó a decirme que yo decía eso porque no era de este país. Más o menos sabemos lo que ocurrió después. Lamentablemente acerté esa vez y otra más a finales de julio o principios de agosto de 2008 (quizás lo cuente aquí en otra ocasión). Todo eso antes de que, como se recordó hace pocos días en su quinto aniversario, comenzara (digo yo que “oficialmente”) la crisis a principios de septiembre con la quiebra de unos “hermanitos”. Solo agregar que sé que suena pretensioso por mi parte, a vanidad, pero fue así, y que considero una idiotez decir que alguien no es de un lugar porque no nació en ese sitio. Pienso que solo tengo esta vida, que solo se vive una vez (como dice una canción, no por ello menos sabia) y que se es de donde se vive, de los sitios en donde se vive, ya sea física y hasta fiscalmente (donde también se pagan hipotecas), o, inclusive, puede que solo mentalmente.
¡Es tan triste que cierre un cine, un teatro, una librería...! tu post me ha recordado a esa película tan hermosa de Giuseppe Tornatore, "Cinema Paradiso".
ResponderEliminarEn Barcelona también cerraron los cine Renoir Les Corts y sentí una pena infinita porque era uno de mis cines habituales. Por suerte todavía nos quedan los Verdi de Gràcia y otro Renoir en l'Eixample.
Como dice una amiga mía, la gente es lerda. Decirte que no podías opinar porque no eras de este país es de una estupidez supina!
Pinta muy interesante ese libro de Naomi Klein.
Petons!
Pd: tengo muchas ganas de ver "Gravity" y "la vida de Adele" no te cuento! ;)
A mí también me parece muy triste ver que cierre un lugar que contribuye a la cultura y al conocimiento en general. Ayer en algún momento me pregunté cuanto podría haber contribuido yo. Sé que no he ido más al cine porque no puedo económicamente. Aún así, tengo que confesar que nunca me he descargado una película. Sabes en qué proceso estoy inmersa. Pues hace pocos días le he dedicado horas a re-organizar, comprimir y casi empaquetar mis películas, entre ellas "Cinema Pasadiso" que la iba a regalar y la saqué de la bolsa correspondiente y la pasé a las "mudables" :).
EliminarRecuerdo que en la calle Bravo Murillo había muchos cines hace quince años. Es una calle larga, con casi 400 números. Creo que solo queda un cine, el Verdi, en el 28. Y de los Renoir, pues quedarán dos o tres en todo Madrid.
Bueno, lo de mis opiniones y el no ser de aquí tiene mucha miga. Me consuelo pensando y constatando que no todas las personas opinan esa idiotez. Se hace difícil saber que habrá problemas, tratar de hacérselo ver a otras personas que inclusive pueden verse afectadas, y que pasen de una. A mediados del 2008 fui a donde llevaban mi hipoteca y pregunté si ocurriría X. Quien me respondió podía verse doblemente afectado por eso, aún así dijo "No, no, aquí tengo un estudio de hace tres días que dice que eso que tú dices no ocurrirá". Cinco días después era evidentísimo que estaba ocurriendo. ¿Comprendes? No es cuestión de ser un genio o una super dotada o una visionaria, sino de ver la realidad sobre todo cuando se tiene que vivir con los ojos muy abiertos y sin retaguardias ni apoyos.
Hay un documental basado en el libro de Naomi Klein (http://www.youtube.com/watch?v=yGAcE7h_bDk). Hace tiempo leí algunos fragmentos del libro, estuve a punto de comprarlo en el 2007, y también leí algunos escritos de ella en su web.
Ya sabes que se me han acumulado las pelis por ver pero no quisiera dejar de ver muchas más :). Ya me he vuelto a enrollar escribiendo. Gracias por pasarte y opinar :)! Besos :)!
Te entiendo, a mi me pasa con los Bares/Restaurantes. Anoche pasé por uno que me gustaba mucho, una lastima.
ResponderEliminarBesos
Eso lo llevo mejor aunque no siempre. Hace poco, de gestiones con un amigo que acaba de jubilarse, nos tomamos un café en un sitio que él conocía. Cuando salimos me dijo que qué malo estaba el café y me contó cuan bueno era ese lugar cuando él estudiaba en la universidad. Ahora es una franquicia muy conocida.
EliminarAlgo parecido me ocurrió hace varios años en otro, aunque este ya desapareció. Y este verano estuve comentando sobre una cafetería muy chula cuyo edificio echaron abajo para construir un centro comercial megapijo.
Gracias. Besos :)