sábado, 18 de abril de 2015

Ascenso

Tres Tres Chic, Mocean Worker, The Devil Wears Prada Soundtrack [3:41]
Les Maruja había salido a dar una vuelta por el barrio vecino tras sus recientemente finalizadas fiestas. Al llegar a la puerta del edificio en donde vivía temporalmente, se encontró con dos mujeres. Una morena de pelo corto con cara de preocupación parecía intentar ayudar a otra rubia de melena ensortijada que buscaba algo en el bolso a la par que repetía “¿Subes?”. Al abrir la puerta con sus llaves, les preguntó quedamente, más por gestos que con palabras, si iban a entrar. Sostuvo unos segundos la pesada armazón de hierro y vidrio, y a punto ya de soltarla, entró la rubia y, con tono decididamente vacilante, dijo “Merci”. 

Les Maruja pulsó el botón de llamada del ascensor. Durante la breve espera se fue haciendo evidente que esta Blonde Bote estaba algo ¿cómo calificarlo? ¿tambaleante? Les pulsó el piso al que iba a la par que lo decía y preguntaba tímidamente a la Blonde por el suyo. Inevitablemente el espejo del pequeño ascensor reflejaba el rostro despreocupadamente sonriente de la Blonde en contraste con el de cierto aire de comedida amabilidad de la Les.

Las portezuelas se cerraron lentamente. Comenzó el pesado ascenso, silencioso hasta que Blonde preguntó “¿Subes a casa conmigo?”. Les sonrió y respondió educadamente “No, gracias, no”. Blonde medio replicó medio inquirió “¿Te gustan las mujeres?” y sin dar tiempo a una respuesta de Les, apostilló con tono un tanto victorioso “¡Lo he notado! ¡Me he dado cuenta antes!”. Les se miró al espejo y dijo con algo de sorna y una sonrisa medio burlona “¡Oh sí! ¡Claro que se nota!” mientras sus dedos se entremezclaban con su escaso pelo.

Blonde insistió “¿Subes?”. Les negó con la cabeza y respondió cuidadosamente a la par que procuraba mirarle a los ojos a través del espejo “No. Sí, me gustan las mujeres pero no todas las mujeres”. Y mientras Blonde exclamaba gesticulando “A mí no, no me gustan las mujeres ¿Subes?”, Les añadió pausadamente “es como en las heteros, a usted por ejemplo”, “a mí no, no me gustan las mujeres” interrumpió Blonde, “le gustan los hombres pero no todos los hombres”, logró proseguir Les para inmediatamente añadir “pues a mí, algunas mujeres, a las que he querido y tengo cariño, como a usted los hombres, supongo”. 

Tras repetir por enésima vez “A mí no, no me gustan las mujeres”, Blonde preguntó con cierto enojo “¿Y yo, yo te gusto?”. El ascensor se detuvo. Les miró a Blonde de frente brevemente y respondió secamente “No”. Comenzaron a abrirse las portezuelas y Blonde apremió “¿Subes?”. Les negó con la cabeza, abrió la puerta del ascensor, se giró y desde afuera asintió con la cabeza. “Bona nit”, dijo mientras acompañaba el cierre de la puerta.