sábado, 6 de septiembre de 2014

Lecturas de tabaquería

Barney's Version, Movie Theme, Pasquale Catalano [2:10]
En la escena de la película “El mundo según Barney” (Barney's Version) en la que Barney y Miriam  se encuentran por primera vez, durante el banquete de la segunda boda de él, ella se percata y le dice que su puro está apagado (en 0:37). Barney (a quien da vida Paul Giamatti) le responde que está bien así, que no quería molestarle y ella le replica que es un Montecristo. Miriam (interpretada por Rosamund Pike) le pregunta si sabe por qué se llaman Montecristo y Barney le responde que no tiene ni idea. Entonces ella le cuenta que los auténticos puros habanos aún se tuercen a mano, que quienes los hacen se llaman “torcedores”, y le habla de los “lectores”, personas que leen historias mientras los torcedores trabajan. Según cuenta Miriam, el libro favorito de los trabajadores de la fábrica que producía el Montecristo era “El Conde de Montecristo” y de ahí el nombre de estos habanos. 

Cuando hace poco vi ese fragmento de Miriam y Barney, sentí cierta emoción y recordé que al principio de este verano había estado conversando con una amiga sobre los lectores de tabaquería, una figura que me llama la atención, diría que desde siempre. A veces, cuando estoy haciendo algo mecánico y tedioso, o cuando el cansancio de mi vista no me deja leer, deseo, imagino, a alguien que lee con voz envolvente y buena dicción. Es algo que me fascina. Y si de tanto escuchar las peripecias de Dantés surgió el nombre de los habanos “Montecristo”, otro tanto parece haber ocurrido con los “Romeo y Julieta” y los “Sancho Panza”. Tengo pendiente leer “El lector de tabaquería. Historia de una tradición cubana” de la investigadora mexicana Araceli Tinajero.

Desde aquí imagino tabacos (así se llaman allí), sencillos y sofisticados, desnudos o engalanados con las elegantes anillas de papel que les identifican, sus vitolas y sus olores, encendidos y apagados, con o sin humo. Mis recuerdos flotan y se elevan hasta el humo del primero que encendí rodeada de libros.