domingo, 31 de agosto de 2014

Coincidencias opuestas

Azulado (The Blue Umbrella) [5:46]
Coincidimos aunque vamos en sentidos opuestos. Me recomendó no dejar de ir a Gata Mala en Gràcia, en donde ponen la caña con tapa como en Madrid, y yo le recomendé La Berenjena, en Lavapiés, en donde ponen la tapa con la caña, y el Tapapiés en Octubre. Señaló el video de los paraguas azul y rojo en una multitud de grises. Pensé en el violeta que encontré. Hablamos de viajes y lugares. Pregunté qué es la libertad. Me dijo "una palabra" y nos quedamos sin palabras.

domingo, 17 de agosto de 2014

Return to Ithaca

La Bella Cubana, José White Lafitte, Crowden School String Ensemble [4:39]

En pocos días, el 31 de Agosto, dentro de la Official Selection de Venice Days del Festival Internacional de Cine de Venecia, se estrenará “Return to Ithaca” (“Retour à Ithaque”), dirigida por Laurent Cantet, con guión suyo y de Leonardo Padura. La película, protagonizada por Jorge Perugorría (Eddy), Isabel Santos (Tania), Fernando Hechevarria (Rafa), Pedro Julio Díaz Ferrán (Aldo) y Néstor Jiménez (Amadeo), se exhibirá, además, en la sección “Special Presentations” del “Toronto International Film Festival” que se celebrará del 4 al 14 de Septiembre.

Según refieren en diferentes medios, la película comienza con el encuentro al atardecer, en una terraza de La Habana, de cinco amigos que reciben a uno de ellos, Amadeo, tras regresar de residir en Madrid durante dieciséis años. Desde el crepúsculo hasta el amanecer recuerdan su juventud, el grupo que formaban, la fe que tenían en el futuro y también su desencanto.

Hace un par de meses, Cantent refirió en una entrevista (El País, Entrevistas Digitales, 20/06/2014) que en “La novela de mi vida” de Padura encontró el personaje que le inspiró el personaje principal del filme. Añadió que tenía muy claro que rodar en Cuba era una forma de dar la palabra a los cubanos y no expresar su punto de vista, sobre todo porque es tan compleja que no tenía un punto de vista claro al respecto.

A la espera de “Return to Ithaca”o “Retour à Ithaque” o “Regreso a Ítaca”, solo me cabe recordar algunos fragmentos del poema “Ítaca” de Constantino Petrus Cavafis: 

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
Ten siempre a Ítaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin esperar que Ítaca te enriquezca.
Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.
Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas.

sábado, 16 de agosto de 2014

Alquimista por islas y penínsulas

Llamando a la Tierra, M-Clan [3:57]

En una isla larga del Mar Mediterráneo Americano (MMA) conocí a dos hermanas que nacieron y vivieron allí hasta Nuestro Éxodo (NE). A pesar de las diferencias de edad y vivencias anteriores, compartíamos nuestro quehacer y gusto por la costura, las manualidades, el dibujo, la cerámica, el diseño, el cine, el teatro, la literatura y el arte en general. Nos bastábamos para cualquier larga y buena conversación, de gran lujo si conseguíamos que estuviera acompañada por una taza de té y un trozo de pan con mostaza, y sazonada de vez en cuando con agudos y mordaces razonamientos y comentarios. Ir al cine eran aventuras en sesiones únicas en las que nuestra persistencia superaba las desventuras de lo que la hermana mayor llamaba “lo real maravilloso”, como las tres o cuatro horas de cola y retraso para no terminar de ver “Andréi Rubliov” de A. Tarkovski. O cuando en el “Ideal”, en lo más profundo del casco histórico de la ciudad, desapareció la imagen de la pantalla, se encendieron las luces, una mujer sacó la cabeza por una de las ventanitas de los proyectores y nos dijo “ya, se acabó, falta el último rollo”, y nos fuimos comentando que ese final para “Monty Python y el Santo Grial” superaba cualquier ocurrencia de los MP. Después nuestras vidas siguieron rumbos diferentes hasta que un Martes por la noche nos encontramos en “La Rampa” viendo “La Caída de los Dioses” de L. Visconti y retomamos algunas de nuestras viejas costumbres. Un buen día nos despedimos de la hermana mayor, quien partió hacia una isla del Océano Atlántico (OA). Pocas semanas después viajé a una península bañada por el OA y el Mar Mediterráneo Euroafricano (MME) tras despedirme de la hermana menor, quien a su vez, meses más tarde emigró a una península del MMA. 

Al final del cuarto año de NE, visité a la hermana mayor en su isla alta del OA. Me deleité con “Arcadia todas las noches” y otras obras de G. Cabrera Infante, en lugar de simplemente dormir en la pequeña biblioteca. Conversamos mucho, paseamos y me enseñó una deteriorada casa terrera que le gustaba. Dos años más tarde me trasladé a una isla vecina del OA y al año siguiente fui a la península del MMA pero no pude ver a la hermana menor. En el octavo año de NE, visité de nuevo a la hermana mayor quien ya había logrado comprar y reformar la casa terrera. Me contó sobre los trabajos que ellos mismos hicieron durante largos meses y especialmente sobre los de la parte que convirtieron en la cocina. En algún rincón de esa parte, entre gran cantidad de sacos de tierra y escombros que ella misma sacó, encontró algo curioso. Creo que pensaba que nos resultaba común y me lo mostró. Se trataba de una edición de antes de NE, quizás de las primeras, de “El Alquimista” de Paolo Coelho, con algunas anotaciones. Me prestó el libro y me lo llevé a mi isla redonda del OA con la promesa de devolverlo algún día. Pero tras leerlo se lo presté a un pariente quien se lo llevó de ida y vuelta a la isla larga del MMA. Así me fui retrasando en devolver el libro, junto con unas fotos que había hecho aquel día que la hermana mayor me lo dejó. Y tanto que otro buen día me quedé sin empleo en aquella isla redonda del OA que me asfixiaba, vendí mi casa y regresé a la península del MME, con el libro y las fotos dentro de un sobre que había preparado hacía meses o años para ser enviado de vuelta. No recuerdo qué ocurrió pero después del año décimo tercero de NE, al fin le envié las fotos a la hermana mayor aunque no el libro. 

Una calurosa noche del verano del décimo séptimo año de NE, sonó mi teléfono y una voz familiar dijo mi diminutivo y quien era. Respondí con dos preguntas básicas y rápidas: “¿dónde estás? y ¿cuándo te vas?”. Su respuesta fue “ven a vernos ahora mismo”. Hora y media más tarde nos re-encontramos la hermana menor y yo, y conocí a la familia que había venido desde la península del MMA y a otra que tenía en la del MME. Cenamos y hablamos hasta casi el amanecer. Me contó que habían hecho un recorrido por varias ciudades europeas y visitado a su hermana mayor en la isla del OA, quien le dio mi número de teléfono. Por suerte quedaban un par de días más para vernos, hablar y visitar juntas lugares quizás soñados en nuestra juventud, antes de despedirnos. Contándonos nuestras vidas en mi casa, me dijo que yo era, en el mejor sentido de la palabra, “una vividora del arte”, y entonces decidí algo que me rondaba en la cabeza. Le conté lo del libro que me había prestado su hermana hacía más de nueve años. Se lo di y le pedí que se lo llevara consigo a la península del MMA, se lo leyera y en todo caso fuera ella quien se lo devolviera a su hermana, retornándolo a la isla alta del OA.

Han pasado tres años desde el último encuentro y ahora me doy cuenta de que hace meses que no sé nada sobre ellas, ni qué ha sido del ejemplar de “El Alquimista”, si por fin salió de la península del MME rumbo a la del MMA, si regresó a la isla del OA o si fue a parar a la del MMA. Mientras tanto, mi periplo por islas y penínsulas continúa, aunque quisiera quedarme en el centro de una península. No preveo el retorno a la isla larga del MMA tras NE.

viernes, 15 de agosto de 2014

Mis corchos

Lascia Ch'io Pianga, G.F. Händel [4:32]

Durante muchos años tuve una pizarra y/o un panel de corcho junto a mi mesa de trabajo, en el despacho, en cada uno de los sitios en los que trabajé a lo largo de varios años. Estaba tan acostumbrada a escribir, dibujar y/o pinchar notas sobre trabajo u otros temas, que cuando me quedé en el paro (desempleada durante varios años) creo que lo primero que eché de menos fue la pizarra y el corcho.

La pizarra de rotuladores e imanes no me gusta tanto. Me gustan más la pizarra de toda la vida, negra o verde con tizas blancas, aunque manche más, y el panel de corcho. Es fácil pinchar en un corcho porque es blando. Otra característica del corcho es que flota, no se hunde. En donde nací, cuando era joven, al referirse a alguien que aunque se equivocase o cometiera enormes errores (por ejemplo un dirigente político) nunca se hundía, siempre salía bien parado o inclusive era ascendido, se decía que era de corcho ;). Y retorciendo un poco el asunto, el corcho es la corteza del alcornoque y a algunas personas se les suele llamar “alcornoques” o “cabezas de alcornoque” por lo del “seso hueco”.

En realidad eso que denomino “notas sobre otros temas” no son más que trozos de poemas o escritos de diversos autores, algo que suele encontrarse en cualquier sitio en el que haya una persona con un mínimo de sensibilidad y las reglas del lugar lo permitan. Ni que decir tiene que esas “notas” son las que permiten, cuando no una sonrisa, al menos unos segundos de desconecte o relax o un pensamiento amable o esperanzador en medio de cualquier vorágine; son aquellas a las que la mente y el espíritu se asían para flotar, como corchos, y no ahogarse. Así es que los “corchos” no solo son unos paneles rectangulares, además de tapones como los de las botellas de vino.

Conservo unas cuantas de esas “notas”, además de algunas fotos y algún que otro chiste. Las hay que tienen muchos años, han ido de un sitio a otro y están llenas de agujeros de las chinchetas, pero no las puedo pinchar en donde trabajo actualmente. También tengo recortes de periódicos con canciones y noticias y otras “notitas” hechas a mano, por mí o por personas amigas, con lápiz o con bolígrafo, algunos de cuando era casi una niña, que conservo dentro de libros y agendas, en trocitos de papel amarillentos.

En cierto sentido o de alguna manera un blog es como un “corcho virtual”. Quizás “pinche” aquí algo más de “mis corchos”. O puede que no, pues al mirar por ahí si mis “notas” coinciden con lo “original”, me topo con las advertencias sobre derechos de autor. Y vaya, que no quiero atribuirle a alguien alguna letra o palabra o frase que no escribió, ni sustraerle lo contrario, ni violar sus derechos, aunque el autor o autora en cuestión haya defendido o defienda la libertad de expresión y la cultura para todos. Además, yo no me lucro con esto del blog, ni entiendo lo de las licencias libres ni rollos patateros, y lo que aparece aquí ¿sabe alguien a dónde va a parar? ¿y le sirve a alguien para algo? Sinceramente: esto no vale un pimiento, y me gusta más lo que escribo para mí o lo que cuento en mensajes (que también pueden ir a parar a cualquier sitio) que lo que publico en este blog, abierto por complacer y satisfacer curiosidades ajenas que dan igual. Si es que en definitiva eso de la libertad es otro corcho, una ilusión inalcanzable. 

Escrito a mano hace mucho, del otro lado del charco, en un papelito amarillento, hay esto: 
Queda prohibido el uso de la palabra libertad,
la cual será suprimida de los diccionarios
y del pantano engañoso de las bocas.
A partir de este instante
la libertad será algo vivo y transparente,
como un fuego o un río,
o como la semilla del trigo,
y su morada será siempre
el corazón del hombre.
Artículo final, “Los Estatutos del Hombre”, Thiago de Mello (Brasil)

martes, 12 de agosto de 2014

Una verdad como … una limpieza de verano

Money, Pink Floyd [4:43]

Haciendo mi tradicional limpieza de verano, me he encontrado un folio con un mensaje que recibí hace años. 

Date: Fri, 31 Oct 1997   12:39:28   +0100
From:
Subject: Una verdad como un templo
To:

Dilbert´s Salary Law
Engineers and scientists will never make as much money as business executives.

Now we have mathematical proof that explains why this is true:

Postulate 1: Knowledge is Power
Postulate 2: Time is Money

As every engineer knows:
(Work/Time) = Power

Since Knowledge = Power, and Time = Money, we have:
(Work/Money) = Knowledge

Solving for Money, we get:
(Work/Knowledge) = Money

Thus, as Knowledge approaches zero, Money approaches infinity regardless of the Work done.

Conclusion: The Less you Know, the More you Make.

Note: It has been speculated that the reason why someone dropped out of university´s program was because he stumbled upon this proof as an undergraduate, and dedicated the rest of his career to the pursuit of ignorance.


En otras palabras, como ha sido demostrado:
(Trabajo/Conocimiento) = Dinero.

Lo anterior no solo es aplicable a ingenieros, científicos y ejecutivos de negocios. Así, mientras menos Conocimiento (transparencia) haya, más Dinero podrán hacer (ciertas personas), con igual o (hasta) menos Trabajo (esfuerzo), independientemente de si hay Trabajo (empleo) para todxs. Y más verdades (y también mentiras) se podrían deducir de una ecuación que no precisa cualidades o calidades, aunque se sabe que hay poco o mucho Dinero (inclusive sucio) según de qué / quien / para qué / quienes.

Y entre si refresco o tinto, seguiré con mi limpieza, de verano. ¡Que hace falta agua, mucha agua!